Rocio Aguirre: su identidad a través de la emocionalidad y la fotografía, antes de la maternidad
Rocio Aguirre: su identidad a través de la emocionalidad y la fotografía, antes de la maternidad
ROCÍO AGUIRRE:
Pues nada, que me parece importante también lo que dices tú, darle el espacio a las mujeres, ¿no? Al final parece que lo tenemos, pero realmente no hay nada que contenga eso, No hay nada como que lo impulse. Siempre estás peleando como con cómo funciona el sistema. Sí, me pasa ahora lo último que hice como un par de publis que yo había dejado de hacer... Cuando me vine acá de Chile, quise como no hacer más publicidad y hacer solo moda. Y me di cuenta que igual no hay tanta plata. Y me sorprende siempre cuando entro al set, lo machista que es todo todavía, ¿sabes? De hecho, la directora era mujer y ella como es muy a favor de que el equipo sea igualitario entre mujeres y hombres, en el sentido de cuántas mujeres hay trabajando. Desde eso, hasta qué importancia tiene cada una que no solo sea la maquilladora o la modelo. Igual es heavy. Y es heavy cómo los hombres se sienten como... No sé, son como que tienen un poder ahí de ningunearte.
Entre que es como: «¿Quieres que te ayude porque tú no puedes?», y es como: «Mmm, sí puedo». Y el otro que es como: «Bah, no me importa». Como: «Oye, ¿puedes encender, porfa?», «Sí, habla con no sé quién». Ya en foto fija, ya es como la peor hueva que te puede pasar, porque siempre eres como el último eslabón de todo. Pero bueno, tampoco me quiero quejar.
COLECCIÓN MAG:
Sí, entiendo. Es un proceso en el que ellos también se ven expuestos.
ROCÍO AGUIRRE:
Sí, no, yo no los juzgo tampoco. O sea, entiendo que es un proceso.
COLECCIÓN MAG:
Para mí la idea de esta nota es un poco entender desde tus inicios hasta ahora ¿Cómo fue, tu visión creativa de lo que fuiste haciendo? Más allá de que hubieron muchas cosas que fueron quizás causales, como lo que hablábamos del formato. Todo eso, que son cosas que se te fueron dando.
ROCÍO AGUIRRE:
Claro, yo siempre digo eso. Al final, como que la foto analógica, me eligió más que yo la elegí porque no tenía opción.
Pero sí, mi historia es como que vengo de una familia de clase media baja, de Concepción, Chile, en el sur. Mis padres, después de un tiempo, que ya les empezó a ir bien, mi papá de repente lo metieron a un trabajo que le empezó a ir bien, empezó como a subir, subir, subir e hizo como una sociedad con un tío mío que tenía una agencia de publicidad, que iba como a quebrar y luego la compraron e hicieron todo esto. Bueno, la cosa es que yo tuve como ahí noción de lo que significaba un poco la fotografía, porque veía que mi papá era aficionado, pero en el fondo no hacía fotos de nada, sino que siempre había una cámara en la casa, había como una inquietud de: «Voy a hacer una luz», no sé qué. Era como la típica, ¿no? Como la foto del colegio, la del cumpleaños. Y luego, cuando entraron a esta cosa de agencia de publicidad, empezaron a hacer más fotos, pero más como una lavadora, para hacer como los flyers. Entonces, claro, mi concepto de fotografía cambió, porque yo venía de la foto familiar, y pase a hacer como foto de producto. Que a mí nunca me gustó, pero también entendí que era como una profesión de la que se podía vivir. Entonces, al final, nunca lo vi como algo tan artístico, sino que entendía que era otra profesión más. Y ya como con trece, catorce años, empezó la época del fotolog. Y ahí sí, ya era como más noción artística, como de la típica época de uno, que uno quiere ser poeta, todo. Sí. Como que quieres ser todo.
Yo escribía en un diario, yo escribía mis poemas o mis pensamientos. Y claro, yo quería hacer fotos, pero yo vivía en Concepción, Chile, no había ningún modelo ni nada, no existía este concepto todavía allá. De hecho, es una ciudad que todavía no tiene ni un museo ni una galería. Es como muy de estudiante tradicional, como Odontología. Okey. De hecho, es como una ciudad que está alrededor de muchas ciudades pequeñitas y todos se van a estudiar ahí. Y... claro, con el fotolog empecé a tener como ese concepto más artístico de la fotografía y posaba, yo o posaba un amigo mío que todavía, bueno, el es un fotógrafo también. Y... nada, jugamos a eso, como: «Oye, se me ocurrió esta idea. Ojalá tener a Naomi Campbell», porque obviamente no tenía ese concepto en mi cabeza de Naomi Campbell, porque lo máximo que podía ver era American Next Top Model. Era como... Tampoco sabía mucho de moda, no entendía a los diseñadores, qué hacían.
COLECCIÓN MAG:
¿Qué escuchabas? ¿Qué consumías en ese momento? ¿La música?
ROCÍO AGUIRRE:
Sí. Cuando adolescente, mucho punk rock. Punk rock. Rollo... pero El Otro Yo. Ni idea. El Otro Yo... Él está muy cancelado por eso, de hecho está en la cárcel.
COLECCIÓN MAG:
¿Qué más? Cristina Rosenvinge, como... MTV. Lo que más veía. A mí me gustaba la música y como que me inspiraba mucho también como el imaginario de los videoclips. Entonces lo veía mucho. MTV y... Tampoco tenía...tanto acceso al cable. Bueno, en Chile pasaba como que tú podías contratar planes, como que tenías un plan más light y que tenía como 20 canales. Y si tenías un poco más de plata, era como ilimitado. Entonces, tampoco tenía acceso a muchas pelis. Me bajaba mucho en el Área. Sí, es cierto. Tipo de película. Super indie también, después me puse super indie. Okay. Smashing Pumpkins. Dior.
ROCÍO AGUIRRE:
¿Y hasta qué edad estuve en Chile? Hasta hace poco, me vine hace cinco años.
COLECCIÓN MAG:
Okay. Ya tienes el acento un poco, ¿no? Sí, yo te digo. ¿Lo has visto, no?
ROCÍO AGUIRRE:
Sí, lo he visto. Pero es que también me pasa que mi mamá es profesora de profesión, entonces nunca tuvo un acento muy chileno, o sea, como que era bastante neutro. Y luego yo aquí solo me relaciono con españoles, no tengo amigos chilenos, tengo uno que se vino hace un año.
COLECCIÓN MAG:
Es que los chilenos no están tan por el mundo como los argentinos. No, es muy diferente. Está lleno de argentinos por todos lados.
ROCÍO AGUIRRE:
Heavy. A mí me caen súper bien. Entonces, pero es que tienen rivalidad, como muy antiguo, ¿no? Como del fútbol.
COLECCIÓN MAG:
Cada uno con lo suyo.
ROCÍO AGUIRRE:
Pero no sé, me parece como un concepto antiguo.
COLECCIÓN MAG:
Estamos en guerra por las cruzadas, entonces imagínate …
ROCÍO AGUIRRE:
El mundo está como... Sí, sí. Hay que pensar cómo colaborar y cómo nutrirte de todo, yo creo.
COLECCIÓN MAG:
¿Y tuviste algún tipo de momento que vos hayas dicho como clave “esto que pasó”? Todo este camino que hiciste analógico y ahora estás shooteando hoy en día, ¿Hubo momentos así que vos viste cosas que después las pudiste llevar a cabo, pero dijiste ok, es por acá?
ROCÍO AGUIRRE:
Creo que hay como tres hitos fuertes del principio de mi carrera. El primero, haberme ido desde Concepción a Santiago a estudiar foto, que fue como ok, aquí hay museos, galerías, pasan cosas, hay gente que tiene las mismas inquietudes que yo. Yo me sentía como un alien, o que era como..., Los que eran como más artistas, hacían como dibujo, arquitectura, como que tampoco había mucha inquietud fotográfica. Entonces, para mí era muy difícil defenderlo y sentirme que pertenecía a algo. Entonces, en Santiago, que es la capital, sí que me pasó que dije: Bueno, no estaba yo tan mal, como que aquí hay un lugar para mí. Pero luego, después del tiempo, me pasó lo mismo, que dije como: Uf, ya no quiero. Pero bueno, eso fue uno de los hitos grandes, como haberme ido a la ciudad, conocer a un amigo aunque él trabajaba en publicidad y hacía moda, campañas de moda de retail, o sea que tampoco era muy increíble, pero ahí descubrí que existía como el mundo de la fotografía con modelos. Y después, estudiar me abrió la cabeza...
COLECCIÓN MAG:
En este momento, ¿ya empezaste a shootear modelos?
ROCÍO AGUIRRE:
No, yo era asistente. Asistente y estudiaba a la vez. Pero luego también empecé a viajar. Hice mi primer viaje cuando tenía 21 y recién me había separado y estaba como en ese momento que sientes que la vida es una mierda, el primer amor, no sé qué. Y vine a Europa, que era como guau, el viaje de mi vida. Y me abrió mucho la cabeza. Pero visualmente, como ver otro tipo de luz en las calles o proyección de las luces, como que es distinto en cada país. En Nueva York, por ejemplo, me pasa que siento que es una luz super translúcida, que a pesar de toda la contaminación que hay, es super pura. No sé si a ti te pasa.
COLECCIÓN MAG:
La verdad es que no. Me flashea lo que me estás diciendo.
ROCÍO AGUIRRE:
¿Por qué pensáis todo lo contrario?
COLECCIÓN MAG:
No, porque nunca lo había pensado acorde así a las ciudades. Me parece interesante. ¿Sabes qué me pasa cuando te escucho? Que es como que tienes un cantito de voz muy particular.
ROCÍO AGUIRRE:
No entiendes de dónde vengo.
COLECCIÓN MAG:
Es muy particular. Mira, me parece muy interesante lo que decís de las luces en los lugares. Creo que es una mirada de fotógrafa ya como profunda. Por ahí hablo con otro fotógrafo director y me dice: Sí, re. Yo nunca lo había pensado. ¿Entiendes?
ROCÍO AGUIRRE:
Bueno, pero también está todo, este paisaje no existe en Chile. Bueno, yo conocí a Argentina, Chile y Brasil. Era lo único que conocía antes de los 21. Y claro, de repente hago...Barcelona, Berlín, París, no sé qué, y es como me voy a la cabeza por ver la dimensión de las ciudades.
COLECCIÓN MAG:
Sí, eso es una locura.
ROCÍO AGUIRRE:
Como el dinero que se nota que hubo, el tipo de arquitectura que no existe en Chile, por ejemplo, que es un país super sísmico. Yo creo que Argentina lo tiene mucho más que nosotros. Yo no entiendo. Es como una mezcla sin ningún respeto por la arquitectura. Que bueno, tiene su gracia, supongo, eso. Como medio queriéndose gringo/europeo, pero al mismo tiempo siendo pobre, ¿sabes? Igual es raro, el otro día lo hablaba con mi chico y le decía como... Está viendo una serie de los 80, chilena, y le decía: Oye, ¿tú lo ves como que se ve pobreza en esa época?. Y me dice: No, parece Buenos Aires. Y yo como... ¿Ah? Tampoco Buenos Aires. Bueno, para su concepto. Claro. Y ahí entra otra variable que anda a ver. No, a mí Chile me pareció como sí, mucho contraste. Que en Buenos Aires lo veo, pero lo entiendo más. En Chile como que uno se queda como más... Es muy exagerado, como el resto de Latinoamérica, que es así. En Buenos Aires como que pasa que hay mucha pobreza y está todo incluido más o menos en la ciudad y en la provincia está como más integrada.
COLECCIÓN MAG:
Yo también lo encuentro. Sí, yo también encuentro que es así, Argentina. Buenos aires, en realidad. Sí. Como que la arquitectura manda un poco más, y como que al final no sabes muy bien en qué barrio estás, solo si es que te das cuenta por la gente o... Sí, entiendo. Sí, a ver, nosotros tuvimos la Belle Époque y tenemos toda la cultura de este tipo de los edificios europeos.
ROCÍO AGUIRRE:
Qué envidia. En Chile no va a dar. En Chile nada más industrial. Me imagino ese salto tuyo a decir: Okey, abro el mundo. No, muy raro. Aparte a los 21 años, que es una edad que, ósea, yo me fui a los 17 de mi casa, entonces como que igual tenía como una especie de madurez. Sí. O sea, pero sí al final era como consciente, no era como que estaba ahí a lo loco. Igual yo me veo a los 21 y digo qué pequeña era. Muy pequeña, sí. No sé qué edad he visto, pero tengo 34 y para mí es como...increíble lo pequeña que era.
COLECCIÓN MAG:
Y luego de ahí, estás aquí hace cinco años, estás desde los 29, o sea, te quedaste hasta los 28 en Chile. Y ahí empezaste ya a trabajar vos sola?
ROCÍO AGUIRRE:
No, antes. O sea, en Chile estuve ocho años trabajando como fotógrafa. Estuve en un estudio de foto que es como uno de los más grandes de Latinoamérica. Se llama Estudio Fe. Tiene como sede en Perú también. Es tremendo. Y en Miami, me parece. Y nada, empecé como asistente, no sé qué, luego fui avanzando y fui fotógrafa de ese estudio. Luego me independicé e hice mi carrera con una productora, como que me llevaba a ella, solo me llevé como una manager, como una representante. Y ahí estuve tres años y luego ya sola un año y dije ya, chop. O sea, como que me aburrí. Sentía como que no tenía nada más a que apostar, como que ya había llegado al tope para lo que a mí me interesaba. Era bueno, me puedo quedar aquí para siempre, como trabajando en Falabella. ¿Sabes qué es Falabella?
COLECCIÓN MAG:
Sí, la marca de ropa. Sí. Y de muebles y de todo.
ROCÍO AGUIRRE:
Y entonces, claro, eso era lo que podía apostar, ese era el éxito. Y dije: Esto no me gusta. Porque también siento que tengo una meta artística que no la entendí hasta ese momento, antes de venirme, creo que con el libro entendí que... El libro que hice... me acaban de decir que está agotado justo antes de venir.
Y claro, me podía quedar ahí haciendo falabella el resto de mi vida, pero dije... No… Sabes que siempre he sido inquieta, como que siempre me ha gustado aprender y tomar distintos cursos y no sé qué, y ya cuando te das cuenta que el lugar donde estás, que lo mismo que me pasó cuando estaba en Concepción, era una escala mucho más pequeña, pero que dije cómo es que no... Como que no me siento comprendida en el lugar donde estoy. Pienso que aquí quizá sí, porque veía como que se hacían muchas campañas de... Era justo en la época que se hacían muchas campañas con analógico acá, en Europa. Y ya, bueno, de repente por ahí está el camino. Y por último, aprender. Ya la experiencia.
COLECCIÓN MAG:
Sí, no, me hiciste pensar con eso de sentirte comprendido en el lugar donde estás. Tipo, yo también me he movido mucho en mi vida. Es como, qué tremendo, que es verdad, cuando, yo también salgo como disparada para adelante cuando digo "No, no, es más acá", ¿viste? Como esa sensación, re empatizo.
ROCÍO AGUIRRE:
Da miedo, porque da miedo quedarse pegado en una cosa que no te va a nutrir nunca más. Aunque igual es una manera exagerada de verlo.
COLECCIÓN MAG:
Sí, es una manera sí, como que está eso y el hecho de la construcción, ¿viste? Como el pero porque nos lo pusieron también, es como el discurso moderno de que las cosas siguen lineales, ¿viste? Y que seguían a su forma. Y... bueno, es difícil. Algo que viví mucho en tu obra de hoy es que para mí es como que hay algo re renacentista. Sacar retratos y captar a la gente tan figurativamente perfecta.
ROCÍO AGUIRRE:
Bueno, gracias, porque me encanta esa época. Es que estoy obsesionada con que quiero hacer como... Algo que se note más.
COLECCIÓN MAG:
Incluso, yo siento que como te mostrás, las fotos que vi, todo, siempre es estilo clásico.
ROCÍO AGUIRRE:
Sí, soy como... Yo creo que soy como una persona simple, pero que tiene como un detalle que dices como, si lo sabes.
COLECCIÓN MAG:
Después, vi que en un par de entrevistas como que hablaban de qué mensaje querés dar. A mí me interesa más esto, ¿Para qué lado quieres que vaya tu estética, porque creo que se trata de lo visual, no? Como la inmortalización de situaciones, de momentos, de personas en contextos particulares, ¿entendés? Como que no lo haría por el mensaje artístico sino por cual es visualmente el camino.
ROCÍO AGUIRRE:
El camino. Yo también lo veo un poco más así. Ahora estoy obsesionada con que quiero hacer ese tipo de luz como más renacentista, pero también estoy obsesionada con que quiero hacer historias que parezcan frames de película, porque me encanta el cine y siento que no soy capaz todavía de que la gente lo vea. Como con el tipo de fotos que hago no sé si se puede ver que me gusta o no el cine, entonces quiero que se demuestre más aún explícitamente, pero no sé si mezclarlo tanto como con moda o hacer algún proyecto más personal. A mí se me viene como hacer algo más como personal. Sí, como si fuera algo documental, pero no quiero dirigir.
COLECCIÓN MAG:
¿No quieres dirigir?
ROCÍO AGUIRRE:
No me gusta. Lo hice hace tres años y nooo... No me siento cómoda. Claro. Siento que como que me cuesta darle movimiento a la imagen, soy más como compuesta.
COLECCIÓN MAG:
Claro, sí, te entiendo. Pero bueno, todo el mundo dice, es como estilo Wes Anderson.
ROCÍO AGUIRRE:
Pero no es lo mismo, no sé. A mí me aburre Wes Anderson. Sí. O sea, me encanta, pero ya es como, shaaa. Demasiado, como voy a romper esta pared… etc, etc.
COLECCIÓN MAG:
Entiendo, entiendo, para mí como que cuando uno, tiene cierta vocación y talento, no tiene que dejar de experimentar con su impronta personal, en una idea para ver qué es lo que quiere comunicar. Entiendo que no quieras dirigir, que eso ya te saque una parte, también hay mucho de proceso creativo con el director.
ROCÍO AGUIRRE:
Y también te digo, como es una cosa de ahora. O sea, igual en dos años digo: "Quiero dirigir". De hecho, tengo muchos procesos muy cíclicos, por ejemplo, ahora que me volví a meter en la publi, seguramente voy a estar un año y después voy a decir chao. Y voy a volver a ser una ONG. Sí, sí, sí. Como que voy a hacer solo Al final, voy como haciendo de todo un poquito para no cansarme. O sea, voy como: estudio un rato, luego muestro eso que estudié, luego me meto a una cosa muy comercial, algo de música, que ya lo estoy evitando a morir y luego se va como re nutriendo y como girando todo el rato.
COLECCIÓN MAG:
Sí, sí, sí. Sí, como más acuariano.
ROCÍO AGUIRRE:
No tengo idea de los signos.
COLECCIÓN MAG:
Y es como, la energía del aire, que es como que tipo vas fluyendo.
ROCÍO AGUIRRE:
Ay, déjame ver mi carta astral, porque la tengo anotada. Mira, escucha, soy sagitario, ascendente acuario. Luna en Leo. Y después, el ascendente en Acuario está bueno, mi chico es ascendente en Acuario (C. tangana).
COLECCIÓN MAG:
Lo que les pasa es que la vida les pide todo el tiempo armar cosas, desarmarlas para armar una nueva. Como que en el momento que lo armás y decís: "Sí, esto está perfecto", viene algo que te hace hacer una estructura nueva y así.
ROCÍO AGUIRRE:
Sí, total. Justo ahora estoy en una porque estoy como con ese bloqueo, pero en realidad no es bloqueo, es como inquietud de que... Como: ¿A dónde voy? ¿Quién soy? ¿Quién quiero ser? ¿Cómo quiero que la gente me vea? Y eso me pasa todos los años. Pero está re bien. Una vez al año, bueno, está bien. Pero es agotador, porque al final sufro con esa sensación de cómo: No sé dónde ir, cómo llevarlo, me siento como muy perdida. Sí. Y luego sé que eso me va es como el terremoto que tengo en mi vida y luego digo: Bueno, aquí es por aquí.
COLECCIÓN MAG:
No, yo osea, yo creo que uno cuando ya tiene una visión visual, recontra puede dirigir. Creo que lo deberías hacer. No creo que nadie en el campo visual se tenga que quedar sin dirigir. O sea, que no es algo personal. Realmente pienso que es como que yo me pondría a dirigir, ¿entendés lo que digo? Como que me parece algo que al fin y al cabo muestra tipo una faceta nuestra que si la dejas fluir es como que vas a llegar a lugares ilimitados y compuestos.
ROCÍO AGUIRRE:
También es que he dirigido más en el plano publicitario, entonces como que no me gusta el proceso que tiene la publicidad en eso, que es como un proyecto que dura un mes y medio, siendo que podría durar una semana. Como la foto que dura una semana de pre, luego hacer la foto, entregas y adiós. En vez de poder hacer eso cuatro veces al mes, que son proyectos fijos y te van dando como luz, meterte en un proyecto que dure un mes y medio, que es una publicidad, no es una cosa que te llena el alma, a mí por lo menos, ¿no?
COLECCIÓN MAG:
Claro. Y tiene un proceso... Yo me imagino más como un corto tipo con estética renacentista del tipo de circunstancias que suceden. Tipo como más desde ese lado. Como basado en la estética, tipo en un campo antiguo y estética renacentista, contando tipo una breve historia visual. O sea, basado en lo visual. Quiero que me cuentes un poco del libro, que fue tu último proyecto y eso, no hablamos tanto. No lo vi, entonces no puedo opinar.
ROCÍO AGUIRRE:
Pues ahora lo tienes que ir a ver. ¿A qué hora se resta? Está abierto. Bueno, el libro es un proceso muy largo. Fueron seis años desde que empecé a imaginarlo hasta que lo completé. Y empieza porque yo, como empecé a hacer fotos en analógico, todo lo del proceso de la universidad y como preuniversidad, o no sé qué, yo siempre iba con cámara para todos lados, ya no. Pero hacía fotos como ahora hago con el iPhone. Y hacía fotos a todo mi vida como un diario de vida. Entonces, en un momento, claro, como yo revelaba, tenía los negativos y las fotos en papel. Y me acuerdo que una vez me tuve que mudar de casa y tenía un baúl gigante y dije: «Es que tengo que hacer algo con esto porque no puede ser que lo tenga y no esté ahí, como que esto tiene que tener un lugar». Y ahí empezó la curiosidad. Luego dije: «Voy a hacer un blog», porque en esa época estaba muy de moda como que los fotógrafos en su página tuvieran como un blog, como Río Martín Par y tenía un blog que era como el día a día. ¿Viste? Como que Tipo Tumblr. Sí, como un Tumblr, pero dentro de su página. Entonces, como que la gente se metía a su página y veía todos los días como: Subió una foto. Estoy hablando, esto, 2018, no lo sé. Y empecé a hacerlo así un rato y de hecho le puse Fotolog, como en mi página, ponía Fotolog. Y te metías y era como un día a día de tu vida, pero sentía como que no tenía el impacto que quería, pensaba que se estaban desaprovechando las fotos y chao, lo cerré. Luego dije voy a hacer un fansign. Y luego.. empecé a salir con un novio que era diseñador, y entonces como que ahí me metió en la cabeza como: «No, tiene que ser un libro, un libro, un libro».
COLECCIÓN MAG:
Espectacular.
ROCIO AGUIRRE:
Pero era como que en mi cabeza quería que fuera un libro de tache, como grande, grueso, como que lo veía más visualmente que el contenido. Sabía que tenía que ser ese contenido, pero no entendía como la línea visual. Y al principio era como que hice muchas pruebas porque empecé a hacerlo con un profe, cuando ya salí de la U, con un profe que era como mi favorito y él hacía como... Él tenía una imprenta de fotos, o sea, como que hacía fotolibros y no sé qué, pero a un nivel muy pequeño. Entonces, le dije que me ayudara cómo hacer la edición, rollo edición de esto así, esto no... Sí. Entonces lo hacía primero con mi novio y luego iba donde él y él me decía: «Esta foto es una mierda, esto no sé qué». Como... Y era heavy porque en el fondo, claro, yo al principio lo empecé a hacer como con mi novio y Él tenía una revista como de diseño, entonces era todo súper como que tenía que ver con el color, con temática. Aquí solo retratos, ahora solo una cosa de colores rojos, como que íbamos por esa línea. Okey. No tenía un trasfondo tan fuerte como el que tuvo ahora, finalmente. Entonces, cuando lo dejé con él, empecé con mi profe, no de novia, sino a... a que me ayudara. Y él me empezó a decir como: «Vale, eh, ¿cuál quieres? O sea, ¿por qué querés poner esta foto?».
Poníamos en una mesa gigante todas las fotos y él me decía: «Vale, ¿y esta foto por qué?». Era horrible, porque era como ir al, al psicólogo. Sí, sí, sí. De repente estaba como: «Eh, bueno, es que ya no sé, porque sí, porque me gusta».
Porque de repente no eran buenas fotos, pero la compañía de todas era buena. Era como que daba una narrativa. Y eso es lo que al final pasó, que hay un montón de fotos que quizás eran retratos muy bonitos, pero... Okey. De hecho, creo que hay un solo retrato que es de mi madre en el libro y no hay fotos de gente mirando a cámara. Todos son como “robados”. Un poco inspirada también en Nan Goldin, que no era una fotógrafa que retrata su vida, pero como si no se notara que estaba siendo fotografiada. Y eso, al final son catorce años de fotos, que son un montón, todo en analógico, y cronológico. Entonces es heavy porque eso es un proceso muy largo de definir cuál va, cuál no, pero tiene un lado bonito que es como de repente como si fuera tu diario de vida. Sin darle una connotación de nada tampoco, porque como es visual cada uno interpreta. De hecho, todo el mundo era como: «Pero ¿por qué no le pusiste texto? No sé qué». Yo como que: «Pero yo quiero que la gente...». Y aparte yo soy tímida en realidad, me da vergüenza como... exponer mi vida así. No sé. Ahora estoy pensando igual como lo típico que te dicen como: «¿Y ahora qué? ¿Cuál es el próximo proyecto?».
COLECCIÓN MAG:
No, si te iba a preguntar cuál fue el último. Ese fue el último. ¿Ese fue el último?
ROCIO AGUIRRE:
Sí, hace un año y medio. Y claro, lo saqué y todo el mundo: «¿Y ahora qué? ¿Cuál es el próximo?». Y yo: «No sé, acabo de parir». Pero ahora me está entrando de nuevo como el bichito de que quiero hacer algo. No sé muy bien qué, pero de repente, siento que me salió también hacer la parte tan personal que igual puede ser algo parecido, pero con otro formato. Donde tú tienes muchos diarios de vida, es como que empecé a escribir con ocho años y terminé de escribir con veintiuno. De repente puedo hacer algo ahí. Pero me tengo que ir como una residencia y como... A ver qué sale. Y en publicidad ahora, que es lo que estoy haciendo. Publicidad bruta. Te digo que es como... tosca. Lo que sea. Tipo una agencia de viajes. Me da igual. Para mí es dinero. Dinero para hacerme... una residencia. Como darme el tiempo de verdad. Y bueno, hago esto, aparte de que vivo, o sea que tengo que cómo vivir pagar mi vida. Y decir: «Bueno, a ver, a ver qué sale de eso».
Lo creativo 100 %. Me encanta lo de, lo de ir para atrás y, y mostrar todo eso, y sí lo tenés que hacer sí o sí, pero salir a lo creativo también como que... armar algo estético, lo que sea. De hecho, ahora en México, que me voy, la otra semana, perdón que te corte. Quiero hacer como una cosa documental, pero que tenga una línea fotográfica, que sea como documental de una agencia que lleva con actores y bailarines, pero hacerlos como en su ámbito, en su intimidad, pero que sigan como una estética lumínica. De repente se puede ir por ahí.